En Qué Creemos
| En Qué Creemos |
| viernes, 05 de septiembre de 2008 | |
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Declaración de principios de la Fundación "Sociedad Chilena de Regulación Natural de la Familia" (SOFAM) CREEMOS EN LA VIDA Afirmamos que la Naturaleza en su conjunto y los seres vivos en particular han sido creados por Dios, con orden y sabiduría, y no son el resultado casual de la interacción azarosa de fuerzas ciegas. Los seres vivos naturales, mutables y corruptibles, están expuestos a la violencia, la enfermedad y la muerte. El arte humano, que imita a la naturaleza, puede ser natural o violento. Es natural cuando restaura, conserva o promueve la naturaleza, es antinatural cuando la altera, la deforma, la violenta, la mutila o la destruye. Por sobre la admirable diversidad de seres vivos destaca el ser humano, inteligente, amante y libre, que realiza en su misteriosa unidad, la vida corporal y la vida espiritual a la vez. Cada ser humano, poseedor de un alma inmortal – que a la vez informa la materia y subsiste por si misma -, ha sido engendrado directamente por Dios y por sus padres, en virtud de un acto procreador. Este acto particular, único en el orden creado, reviste una especial sacralidad y exige un humilde y agradecido respeto. Afirmamos que estas verdades, accesibles a la razón humana – y más o menos claramente intuidas por todas las culturas -, han sido también reveladas por Dios por medio de la fe. Estimamos que el “servicio a la vida” que también es “sentido de vida” está y se manifiesta en el “proyecto” que constituye cada vida humana y que está y estará siempre vinculado, en su unidad, a la tarea personal y única que se construye integrando vida biológica y vida biográfica. Esta conjunción está presente desde el mismo inicio de la vida humana, significativo efecto de una causa común a la que concurren la acción creadora divina y la generación parental y que se prolonga en el tiempo a través de su desarrollo y afirmación interior y exterior en relación a su medio social inmediato y mediato. Los miembros de esta sociedad se comprometen dentro del ámbito de sus competencias a defender toda vida humana a partir del instante mismo de la concepción hasta su muerte natural y por lo tanto nos manifestamos contrarios al aborto y la eutanasia. CREEMOS EN LA PERSONA HUMANA La persona está creada por, con y en el amor. La vocación más propia de cada ser humano es su vocación al amor personal y en el caso de los cónyuges, su vocación al amor esponsal hasta llegar a ser una sola carne, un solo corazón, un solo espíritu, una sola visión y una sola misión la que se logrará integrando armónicamente todas las dimensiones del lenguaje humano, las sensibles y las espirituales, experimentando la riqueza de la amistad gratuita, asumiendo la exclusividad y fidelidad necesarias para la donación total y por último administrando generosamente la fecundidad.
CREEMOS EN EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO Creemos en el Matrimonio abierto a la vida, en fidelidad e indisoluble como sacramento. Los fines del matrimonio son dos. En primer lugar la unión de los cónyuges fundada en el amor, la fidelidad y exclusividad. En segundo lugar, la procreación y educación de los hijos. Comprendemos que el sacramento de matrimonio es la fuerza especial que permite llevar a cabo de buena forma estos dos fines durante toda la vida y es el que permitirá sortear las dificultades que presenta la vida familiar. CREEMOS EN LA SEXUALIDAD INTEGRADA EN EL SER PERSONAL. Entendemos la sexualidad como una dimensión del ser humano que abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma y que concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro. A través del sacramento del matrimonio se logra vivir plenamente esta sexualidad integradora del hombre y la mujer. CREEMOS EN LA REGULACIÓN DE LA FAMILIA POR MÉTODOS NATURALES Entendemos que el modo de vivir la sexualidad conyugal utilizando las técnicas de Regulación Natural de la Familia, favorece que la pareja estructure en su relación una entrega de amor verdaderamente humana, pues participan integradamente las dimensiones de la persona humana total, pues no se reserva nada a dicha entrega, ni rechaza nada del otro, específicamente la fertilidad y la capacidad reproductiva: sólo se abstiene de utilizarla por razones proporcionales; fiel, sin condicionamientos temporales sujetos a los vaivenes propios de decisiones fundadas en sentimientos; fecundo, pues es un amor centrado en el otro, buscando su felicidad en todos los planos humanos y donde la paternidad y maternidad juegan un rol significativo. Es uno de los motivos que nos congrega, el enseñar a la mujer a conocer su período fértil, a los esposos a guiar sus decisiones a la luz del discernimiento vocacional y la generosidad.
NUESTRA VISION DE LA PATERNIDAD RESPONSABLE Entendemos la Paternidad Responsable como una misión que Dios dada a los esposos, a quienes se nos pide que administremos nuestra capacidad procreativa con una actitud de generosidad. Limitaremos el tamaño de nuestra familia por motivos que consideremos de peso o graves en el seno de cada matrimonio . Estos “graves motivos” son cirscunstancias físicas, psicológicas, económicas o sociales que afectan a cada pareja en forma particular y limitan esta vocación a la fecundidad. Los métodos naturales de regulación de la fecundidad han demostrado ser un camino privilegiado para poder practicar y vivir la misión de Paternidad Responsable. A través del auto-conocimiento de la fertilidad femenina han sido una excelente herramienta para que la mujer se conozca, se valore y se respete a sí misma en lo más propio de ella: la maternidad. Le han ayudado a la mujer a desarrollar el “genio femenino” para aportarlo a nuestra cultura en forma directa a través de su actividad y también a través de la transformación del corazón del varón que se va produciendo debido al respeto que exigen estás técnicas durante el período fértil. A través de la abstinencia periódica se va construyendo un estilo de vida que le permite a ambos centrarse en la vida y en el amor personal, complementándose en todas las dimensiones de la persona, desarrollando un modelo de vida para los hijos y otras personas. Los usuarios de los Métodos Naturales de Regulación de la Familia deberán encontrar en la práctica de la Paternidad Responsable una oportunidad gozosa de enriquecer su vida conyugal. Aquí encontrarán un desafío para desarrollar las virtudes indispensables para la vida familiar enraizada en Cristo. Dado el carácter transversal y multidisciplinario que conlleva trabajar en la Paternidad Responsable fundamentada en la concepción antropológica personalista antes descrita, es que SOFAM ha procurado una participación variada y amplia de profesionales interesados en estudiar, investigar y difundir los diversos aspectos que esta tarea exige. CAMINO PEDAGÓGICO Y TRANSFORMACIÓN DE LA CULTURA El Camino Pedagógico que determina la práctica continua de los métodos naturales a lo largo de los años, introduce una ciclicidad en la intimidad de la vida conyugal y familiar, que permite ir repitiendo los grandes hitos de la historia de cada uno, asumiendo los compromisos, superando las dificultades, construyendo la mutualidad propia del amor, descubriendo mejor las metas, perfeccionando los detalles y muchas otras cosas que hacen posible un diálogo verdaderamente complementario en todos los aspectos de la vocación humana al amor. Esto nos compromete con una Pedagogía. Como asesores espirituales, educadores, matronas, instructoras, médicos, psicólogos, periodistas, y toda cuanta profesión contribuya de un modo particular a hacer más verdadera la realidad conyugal que se quiere transformar en matrimonial, en la medida que es invitación a vida de sacramento, de que los esposos ya nunca más serán dos, sino uno. La comprensión adecuada del valor de la fertilidad y de la vivencia de la sexualidad respetando las leyes inscritas en nuestra naturaleza servirá para transmitir esta vivencia en primera instancia a nuestros hijos, contribuyendo en su formación personal y será también una forma de transformar a las familias cercanas y en definitiva a nuestra sociedad. VISIÓN DE LA ANTICONCEPCIÓN Y REPARACIÓN DE LA FERTILIDAD Pensamos que la anticoncepción, en su intención y en su acción, atentan radicalmente con esta visión personalista de la sexualidad humana antes expuesta. En la anticoncepción se intenta activamente disociar los aspectos propios del acto conyugal: el aspecto unitivo y el aspecto procreativo, introduciendo un elemento desintegrador de la estructura personalista que tiene el amor humano. Así mismo, SOFAM entiende que todos los recursos diagnósticos y terapéuticos para casos de infertilidad conyugal deben procurar apoyar y reparar los procesos biológicos alterados en vez de sustituir las características propias del acto conyugal. En las técnicas de reproducción asistida aparece un criterio de productividad y una relación sujeto-objeto entre los padres y el posible hijo que no da cuenta de la relación de amor mirada desde una óptica personalista. En SOFAM no estamos de acuerdo con la visión antropológica que subyace al uso de la anticoncepción y de los recursos terapéuticos utilizados en las técnicas de reproducción asistida. Los miembros de esta Fundación tienen un irrestricto respeto por la persona humana desde el inicio mismo de su existencia al momento de la concepción, respeto que vemos comprometido en muchos de los métodos artificiales de control de la fertilidad y, ciertamente, en las técnicas de reproducción asistida. CREEMOS EN LA FAMILIA Aún, cuando en teoría, se reconoce a la Familia como “base de la sociedad”, la concepción que hoy se tiene de ella y que se trata de difundir, de hecho conduce a su sistemática relativización y a minimizar la profundidad y respetabilidad de sus derechos. Se dejan de lado sus funciones sociales más propias como son las de su rol en la perspectiva de la procreación, su responsabilidad permanente en la comunidad y su rol en la educación integral de los niños y no se considera que es desde ella que se constituyen las otras unidades sociales, nunca a la inversa. Es la Familia la que engendra y caracteriza a la sociedad, no ésta a aquélla y su reconocimiento es anterior al que pueda otorgar la autoridad política por lo que cualquier esfuerzo subsidiario que asuma el Estado podrá estar referido sólo a aquellas áreas o materias en las cuales exista una real omisión de participación por parte de los particulares o de sociedades intermedias y, de todas maneras, la referencia de su participación ha de ser necesaria para el bien común y el límite de su acción deberá caracterizarse más por ser de estímulo que de intervención. En esta referencia, la Familia continúa siendo un bien necesario y no el obstáculo para el bienestar individual, mantendrá su definición natural tradicional y no estará ligada a consensos sociales modificables. Es la Familia a quién debe la sociedad su existencia y no ésta última quien la origina y condiciona. Las Familias que mantienen en su estructura íntima lazos afectivos sólidos, logran transmitir a sus hijos un sentido de pertenencia. Es en el hogar donde todo hombre se sabe querido por lo que es, no por lo que hace ni lo que tiene. Familias fortalecidas de esta manera influyen en la sociedad a través de sus miembros y a través del ejemplo a otras familias. En SOFAM creemos que trabajar por este modo de comprender y vivir la sexualidad humana tiene efectos directos sobre la institución de la Familia y, por lo tanto, sobre las características de la sociedad en que vivimos.
ESTUDIO Y DIFUSIÓN DE LA FERTILIDAD Y SEXUALIDAD HUMANA El estudio y la difusión de la Regulación Natural de la Familia tiene carácter interdisciplinario y las investigaciones en torno a sus procesos deben convertirse en reales síntesis de integración de saberes diversos, colocados todos ellos en la referencia focalizadora del hombre. La educación de la sexualidad debe integrarse a la formación personal acompañando la entera vida humana y concretando principios educativos contemporáneos como el de la educación permanente y el de la transversalidad como contenido pedagógico. Ha de basarse en el real entendimiento de la libertad como expresión de autodominio y de la capacidad de donación que existe en la persona humana, además de iluminar la inteligencia y fortalecer la voluntad y del aprendizaje de los conocimientos fundamentales ligados a la persona humana en sus planos biológico, psicológico y espiritual, junto con la adquisición de hábitos y virtudes que posibiliten conductas y comportamientos en todo de acuerdo a las características que son parte esencial de la condición humana. Lo anterior, teniendo presente la fragilidad de la persona humana y la indispensable necesidad de ayuda del Espíritu Santo para su corredención.
SOFAM está abierta a toda persona que comparta esta visión antropológica de la sexualidad y amor humano. SOFAM reconoce en el Magisterio de la Iglesia Católica, y especialmente en los magisterios de SS Paulo VI y Juan Pablo II, una fiel interpretación y una luminosa explicitación de los conceptos de sexualidad y amor humano presentados brevemente aquí. |
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| Modificado el ( martes, 22 de diciembre de 2009 ) |